Ir al contenido

Vosotros: la clave del éxito

Creo firmemente que en toda organización, independientemente de su poderío económico, lo más importante son las personas que trabajan allí. Por eso, el título de esta entrada es “Vosotros”.

Porque los directivos jamás debemos olvidarnos de que sin ellos, los empleados, los trabajadores, no podemos avanzar. Ni nosotros ni nuestra organización. Y para que todo avance, ellos tienen que sentirse en comunión con la empresa.

Por eso considero que no debemos olvidarnos de ellos a la hora de celebrar nuestros triunfos personales.

En una entrada en este mismo blog, hace poco, decía que todo triunfo individual es siempre un triunfo colectivo, puesto que ninguna persona alcanza el éxito sin la ayuda de muchas otras que le han asistido, más o menos, en su camino.

Gratitud, indispensable para avanzar

Por eso, tenemos que poner siempre la gratitud por delante. Este tiene que ser el sentimiento imperante para el progreso de una organización.

Por eso el “Vosotros”. Porque cada uno de los empleados debe sentirse importante. ¿Por qué? Porque ES importante. No se trata de mentir, de fingir, de adular: es que en una maquinaria empresarial cada engranaje es relevante para que funcione correctamente. Todo debe estar aceitado.

Independientemente de la responsabilidad o el lugar de trabajo, lo importante es que se enfrenten a su quehacer diario con amor y excelencia para hacer de su entorno un lugar mejor.

Las personas como pilar

Los pilares de una empresa son las personas. Por eso, permitidme contar algo personal. Hace un tiempo, un compañero de trabajo que tenía en ese momento, tuvo la mala fortuna de perder a su padre.

Al llamarle para darle el pésame, lo primero que me dijo es, estando completamente roto por el dolor: “José Luis, sobre el tema que teníamos pendiente quiero decirte que ya lo he dejado todo arreglado para que esta circunstancia personal no afecte en mi trabajo”. Verdaderamente impresionante.

Ningún trabajo es fácil hoy en día. Las tareas que tenemos por delante, cada mañana que nos levantamos, es una misión difícil. Llevar adelante organizaciones es complicado. Mucho más lo es sacarlas de situaciones comprometidas. Pero depende de todos y cada uno de los trabajadores. No sólo de los directivos.

Porque todo al final depende de las personas, y lo habitual es que en toda organización haya muchísimas personas excelentes, trabajando con amor y exigencia y dando lo mejor de ellos mismos para ayudar a mejorar y cambiar un poquito el mundo.

La felicidad como motor

Por eso tenemos que hacer hincapié en este discurso con nuestros trabajadores: “Con vosotros podemos lograrlo”. Y agradecer siempre su esfuerzo y dedicación.

Además, hoy es más necesario que nunca poner en valor a las personas, porque nos encontramos en un entorno empresarial y laboral cambiante.

La tecnología, las nuevas capacidades,  la internacionalización, un mercado laboral pobre, el 3+2, la obligación de una mayor transparencia y, por tanto, mayor información, son factores que nos empujan a movernos para que nuestro talento se sienta importante, no se vaya a otras organizaciones. Y que dé lo mejor de sí.

Y para eso, tienen que estar felices. Y una parte importante de ello es que se sientan bien en su trabajo. A ello hay que apuntar.

Share

Publicado elEstrategiaÉtica y EmpresaLiderazgo PositivoPersonasSociedadUncategorized

Se el primero en comentar

Deja un comentario