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RSC y Acción Social: diferentes y complementarias

La acción social y la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) son cosas muy necesarias y beneficiosas para la sociedad, pero no son lo mismo. De hecho, son complementarias. Me gustaría explicar por qué.

La acción social es aquella actividad que una organización, empresa o individuo lleva a cabo para ayudar a los demás: voluntariado, donaciones, organización de eventos benéficos, etc.

La RSC es una manera de trabajar de una empresa. Una manera que tiene ciertas condiciones: responsabilidad hacia la sociedad y el medio ambiente, transmisión de valores positivos, programas de mejora de las condiciones de vida de los empleados, etc.

La importancia de la acción social

Llevar a cabo acciones sociales es muy meritorio y loable. Me atrevería a decir que, incluso, es una necesidad en el mundo en que vivimos.

Muchas veces, colectivos y personas desfavorecidas se quedan fuera de las ayudas del Estado por diferentes motivos. No pocas veces estas personas pueden sobrevivir e incluso mejorar notablemente su vida gracias a acciones sociales de índole privado -ya sean llevadas a cabo por organizaciones, empresas o personas-.

Las acciones sociales son una forma maravillosa de aportar a la sociedad y a los colectivos menos favorecidos.

Responsabilidad social corporativa: más importante aun

Sin embargo, y sin menoscabo de la valía de la acción social, considero que el hecho de que una empresa otorgue importancia a su política de RSC, incorporándola en sus prácticas diarias, es aun más beneficioso a largo plazo para la sociedad en su conjunto.

¿Por qué? Porque la RSC consiste en integrar esa responsabilidad en su visión global de trabajo y de relación con la sociedad.

Un ejemplo: una empresa con responsabilidad social incorporará en sus procesos habituales de trabajo una buena gestión de los insumos tecnológicos, de plástico y de papel. Para asegurar que no hay derroche y que los materiales se reciclan después de ser utilizados.

De esta manera, la empresa mejora sus procesos para minimizar el daño medioambiental y su huella de carbono. Y, de paso, incorpora un elemento de ahorro que la hará más eficiente.

Puede darse el caso, de hecho, de que una empresa que lleva a cabo muchas políticas de acción social, muy buenas y beneficiosas per se, no sea una compañía socialmente responsable. 

Por ejemplo, si no controla adecuadamente su huella de carbono al no establecer en su día a día mecanismos de supervisión del consumo de combustibles o papel.

Una empresa que no lleva a cabo una política de mejora de las condiciones laborales de sus empleados, incluyendo el fomento de la armonización de vida personal y trabajo, tampoco se puede considerar socialmente responsable. Independientemente de que lleve a cabo labores de acción social.

Externa versus interna

Y es que, de alguna manera, la acción social de la empresa siempre es una excepcionalidad. Aunque se lleve a cabo de manera continua, no está incorporada en la cultura cotidiana de trabajo de la compañía. Se trata de acciones externas al core de la compañía.

Todo lo contrario de la RSC, que obliga a la empresa a convertir su forma de trabajo en responsable. Transforma los procedimientos y la manera de llevar a cabo las tareas diarias. Es interna a la compañía.

Todos tenemos que trabajar para vivir. Las empresas tienen que seguir llevando a cabo su trabajo. La actividad empresarial no debe ni puede detenerse.

Por eso mismo es necesario que el trabajo en la compañía sea responsable socialmentePara cumplir con el cometido de toda empresa de aportar a la sociedad y minimizar las consecuencias negativas que puedan surgir, tanto medioambientales como sociales.

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Publicado elEstrategiaÉtica y EmpresaPersonasSociedad

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