PERSONAS FELICES, EMPRESAS SOSTENIBLES, MEJOR SOCIEDAD

La economía de Mercado es positiva si se “aplica” adecuadamente. La humanidad no ha conocido períodos con los niveles actuales de vida, de educación y de salud en los países desarrollados. Con los medios económicos y técnicos de los que disponemos hoy en día, no parece razonable que estos avances vayan acompañados de una deshumanización tan profunda en los países desarrollados y de situaciones de pobreza tan profunda en muchas partes del mundo.

Pero como reza un dicho, “el Puente se va construyendo a medida que lo cruzamos”, o lo que es igual: estamos en un sistema en construcción y por tanto puede y se debe rectificar, reencaminar dado que está empezando a dejar a muchas personas atrás y da señales inequívocas agotamiento y efectos no deseados.

La empresa juega un rol central en la vida actual y a futuro: puede  servir a la sociedad en la que opera, generar riqueza y bienestar y ayudar a desarrollarse a las personas para que éstas logren alcanzar su máximo potencial. Y para ello deben de generar beneficios, ser innovadoras y ser capaces de competir. Sin embargo, la maximización del beneficio por encima de cualquier consideración conlleva graves consecuencias:

1.- Convierte a las personas en instrumentos 2.- Hace que las empresas se desconecten de su propósito verdadero, –pierdan el foco . 3.- Genera una cultura de la competitividad mal entendida – en lugar de cooperar para ser mejores, provoca luchas contra otros dentro y fuera de las empresas-.

Frente a éste, existe otro modelo posible que se sustenta en los siguientes pilares:

1.- Definición de propósito y valores de la organización. No se trata de crecer por crecer. La empresa del futuro tiene claro por qué está aquí, cuál es su intención y cuáles son las normas de juego.

2.- Desarrollo de las personas como eje central. Proporcionar el clima y los medios para que logren su máximo potencial, apoyándolas y acompañándolas en ese trayecto. El papel del líder es velar por la coherencia entre propósito, valores, políticas y cultura. Sin miedos. Y al mismo tiempo elevar el nivel de exigencia, ha cia la excelencia. Amor y exigencia que decía un viejo profesor.

3.- Servicio al clientes y conexión con el resto de stakeholders: Es necesario armonizar los intereses de todos para la toma de decisiones y buscar escenarios en los que todos ganan. Los stakeholders deben estar conectados con nuestro propósito y nosotros debemos de servirlos. No todos los accionistas o proveedores pueden encajar en este tipo de forma de actuar.

Este modelo conduce a la excelencia de las organizaciones: Personas más felices – que florecen- , empresas con mejores resultados a largo plazo – más sostenibles – y la creación de una sociedad mejor.

Transformar las compañías hacia este nuevo modelo exige consciencia y atención, visión positiva y realista y amor. Consciencia y atención porque sólo así podemos tener foco y percibir de manera desapegada aquello que pasa y que es necesario hacer, eliminando ruidos y desviaciones innecesarias. Visión positiva y realista, porque los cambios se han de construir sobre aquello que funciona bien y entender de manera realista que no todo se puede cambiar. Amor, porque el amor, es la verdadera fuente del cambio en la empresa.

Todo esto no es posible sin un liderazgo consciente, tanto a nivel de los directivos como del resto de empleados y stakeholders. Es decir, no sólo de abajo arriba, sino de arriba abajo, de manera transversal y por supuesto en nuestra relación con el entorno.

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