LIDERANDO TRANSFORMACIONES EMPRESARIALES (1): UNA VISIÓN ÉTICA Y POSITIVA

La transformación de empresas está cada vez más en auge, además en todo tipo de compañías. En las grandes, por su necesidad de reinventarse de manera periódica, no perder contacto con el cliente – el control y la superburocracia han alejado a muchas empresas de sus clientes –, por la aparición de nuevos competidores especializados en diferentes partes de la cadena de valor o por las nuevas tecnologías, que comienzan a poner o pondrán patas arriba muchas industrias: desde los servicios financieros – con Google, Paypal  – o la educación – con la aparición de plataformas de enseñanza a distancia cada vez más potentes – .

En las pequeñas, porque el mundo se mueve muy rápido y es necesario estar preparado para centrarse en las capacidades fundamentales y en los clientes. Y porque muchas empresas se han dado cuenta por fin que la ubicación geográfica no siempre es una barrera absoluta para otros competidores hoy en día, aunque como demuestra el Profesor Ghemawat el mundo no es tan global como creemos hoy en día.

Un arte más que una ciencia

Sin embargo, en muchos casos los procesos de transformación no logran los objetivos planteados bien por ser estos muy agresivos, bien porque los plazos que se plantean son escasos, o bien porque se utilizan enfoques demasiado simplistas.

Así no es extraño ver planes de transformación que se planten en un año dar la vuelta completa a una empresa o escuchar a altos directivos decir que no entienden qué pasa porque ya han contado su plan estratégico y las cosas no ocurren como a ellos les gustaría.

Tipos de transformación

Nos podemos encontrar con diferentes casuísticas en los procesos de transformación. En algunos casos, nos podemos enfrentar a la necesidad de desinvertir en algunos negocios, con lo que la transformación puede ser realizada de una manera mucho más directa.  En otros, nos podemos encontrar con que simplemente hay que modificar algo los objetivos.

Pero en otros, nos encontramos con la necesidad de cambiar la forma de hacer las cosas, la cultura. Estos son los procesos más difíciles puesto que exigen nuevas capacidades y en algunos casos nuevas actitudes, lo que implica foco y tiempo.

La visión ética y positiva

Uhhhh¡¡¡ Como suelo decir, alguno se preguntará si esto es algo Flower power o hetéreo. No lo es en absoluto. Es muy tangible y debe impregnar todo este proceso¡¡¡

La visión ética tiene que ver con desde el principio tener varias cosas claras:

1.-  Los valores son fundamentales: Todas las políticas, sistemas, personas etc… además por supuesto de la estrategia, tienen que ser coherentes con los valores.

¿Y cómo se mira esto? Pues de una forma bien sencilla. Analizando en cada caso si están alineados o no. Es un ejercicio laborioso pero muy útil y esclarecedor.

Veamos algunos ejemplos de falta de coherencia: Las personas son las importantes pero…….bueno, cómo voy a decirle a alguien que tiene que trata fatal a los empleados dejar la compañía (aún habiéndoselo avisado varias veces) con las cifras de negocio que genera. ¿Les suena verdad?

U otro muy habitual. En esta empresa fomentamos la meritocracia, pero bueno hombre, éste es el hijo de alguien importante, por una vez no pasa nada. Seguro que les suena también, ¿verdad?

2.- La cultura debe estar alineada con los valores: En caso contrario, tenemos otra incoherencia importante. En cuantas organizaciones los sistemas apuntan una cosa, pero luego, los reconocimientos informales premian otras.

3.- La visión ética no se limita al interior de la empresa: Es necesario tener en cuenta a los stakeholders – clientes, accionistas, proveedores, entornos sociales donde la empresa se desenvuelve etc..- y buscar relaciones win-win con ellos. ¿Pensamos que todos los productos de consumo dicen la verdad sobre sus beneficios? No,¿verdad? ¿Es eso ético?. No, ¿verdad?. Y sin embargo, nos parece lo más natural porque nos hemos acostumbrado.

Visión positiva: ¿Dedico toda mi energía a aquello que no funciona? Hombre, si la empresa se desangra en alguna área puede que sí. Pero en muchos casos, es mejor entender qué es aquello en lo que la empresa es extraordinaria, entender por qué, y extender el ejemplo. También es mejor centrarse en la gente positiva que, como veremos más adelante genera más cambios y mejores. Y también es necesario crear una cultura donde se pueda aprender de los errores. Lo veremos en muchos posts. Los errores permiten aprender mucho¡¡¡ Y la gente observa la reacción ante los errores¡¡¡

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