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La importancia de la internacionalización

Hace unos años estamos viendo una creciente internacionalización de la empresa española.

Primero fueron las constructoras que, basándose en la gran experiencia adquirida en grandes obras de infraestructura pública en España, en especial tras la entrada de nuestro país a la Unión Europea que le dio acceso a una importante financiación mediante fondos de cohesión, se plantearon saltar allende los mares. Hoy, las constructoras españolas están entre los grandes jugadores internacionales.

Otras empresas punteras mundiales en este terreno en España son las textiles, con el ejemplo de Inditex como caso más visible. No se quedan atrás empresas de tecnología y comunicaciones como Telefónica o Indra.

Pero no solo las grandes han dado el salto más allá de nuestras fronteras. También la pequeña y mediana empresa ha sido un ejemplo de salida al exterior.

Crisis y oportunidad

Hace unos años, el terrible estallido de la crisis financiera tuvo consecuencias catastróficas para la sociedad española. Millones de personas perdieron sus puestos de trabajo. En 2017 había 150.000 empresas menos que en 2007, el año anterior a la caída de Lehman Brothers, que provocó la crisis financiera mundial. Una crisis que en nuestro país se sintió con fuerza inusitada.

Las consecuencias de esa crisis fueron muy negativas para España. Todos lo sabemos y es evidente. Sin embargo, muchas pequeñas y medianas empresas (pymes) que lograron aguantar el chaparrón y no verse abocadas a cerrar lograron encontrar una oportunidad en esa necesidad. La internacionalización. Con un mercado español deprimido, miraron hacia afuera y les fue bien.

Ventajas de salir fuera

Entre las ventajas de la internacionalización se encuentran:

La diversificación geográfica. No atarse a un mercado permite tener mayor flexibilidad: cuando las cosas van mal en un sitio, aún tenemos los otros. No poner todos los huevos en el mismo cesto siempre ha sido una buena opción.

Mayores posibilidades de crecimiento. A más mercados, más clientes potenciales. El mundo es el límite.

Mejorar la calidad del producto, del servicio y del desempeño profesional de los trabajadores. La apertura al mundo enfrenta a la empresa, sus directivos y sus trabajadores a una nueva realidad, que conlleva encontrarse con una nueva forma de hacer las cosas. Esas nuevas formas permiten aprender y aplicar nuevas modalidades de producción y de trabajo. Ese encuentro con una nueva realidad por lo general va a tener consecuencias positivas, puesto que se actualizarán los procesos que sean mejorables con las nuevas formas aprendidas, pero no necesariamente aquellos procesos que ya sean más efectivos en la propia compañía.

Más opciones para obtener más rentabilidad. Al internacionalizarse, a una empresa se le abren múltiples opciones para mejorar sus niveles de rentabilidad. Principalmente, la posibilidad de alcanzar una cadena de producción más eficiente desde el punto de vista económico.

Claro que esta última opción debe ser estudiada siempre desde el punto de vista de la ética, siempre teniendo en cuenta a los trabajadores. De forma que ese ahorro de costes no tenga consecuencias negativas sobre el bienestar y el nivel de ingresos de los empleados de la empresa. Ya he comentado en este mismo blog que la economía no tiene razón de ser si no trabaja por el bien de todos. El lucro no debe ser el motor de la empresa.

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Publicado elEstrategiaÉtica y EmpresaPersonasSociedadTransformaciónUncategorized