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El Papa Francisco y la humanización del sistema

Es bastante común últimamente, por desgracia, entre los sectores de la Iglesia Católica más reacios a que los valores cristianos se adapten a nuestros tiempos, leer críticas al Papa Francisco por lo que ellos consideran una excesiva apertura y a lo que ellos consideran una tendencia al socialismo por parte del Sumo Pontífice.

Como empresario católico y académico especialista en Ética y Empresa, tengo que decir que no estoy de acuerdo con esas críticas. Básicamente, porque no considero que el Papa Francisco esté en contra del capitalismo. Lo que está es a favor del Catecismo de la Iglesia Católica.

Este documento, que expone la doctrina de nuestra Iglesia, de la que el Papa Francisco es la máxima autoridad, en su artículo 7 deja claro que la Iglesia “ha rechazado las ideologías totalitarias y ateas asociadas en los tiempos modernos al ‘comunismo’ o ‘socialismo’”. En ese sentido, es absurdo acusar al Santo Padre de anticapitalista.

Lo que rechaza el Papa Francisco, que también es rechazado por el Catecismo de la Iglesia Católica, es “en la práctica del ‘capitalismo’ el individualismo y la primacía absoluta de la ley de mercado sobre el trabajo humano”.

En una entrada en este mismo blog hablaba hace unos días sobre la necesaria humanidad de la economía. Que los empresarios debemos buscar que la empresa sea una reproducción en miniatura del mundo que queremos y que no hay salud económica posible si no se tienen en cuenta las necesidades del cliente y de la sociedad.

En definitiva, que hay que tener en cuenta a las personas, como dice el Catecismo: “La regulación de la economía por la sola planificación centralizada pervierte en su base los vínculos sociales; su regulación únicamente por la ley de mercado quebranta la justicia social, porque ‘existen numerosas necesidades humanas que no pueden ser satisfechas por el mercado’”.

Porque el mercado, que es la mejor forma de organización económica, es un sistema. Y, como tal, no siente, no tiene sentimientos. Por eso es nuestra labor el dotarlo de humanidad. Porque al sistema lo construimos seres humanos para seres humanos. Y eso es lo que reclama el Papa Francisco. Humanizar el sistema.

Ganancias necesarias

Como dice el Catecismo de la Iglesia Católica, las ganancias son necesarias puesto que permiten realizar las inversiones que aseguran el porvenir de las empresas y garantizan los puestos de trabajo. Pero no se puede obtener a cualquier precio.

La búsqueda del lucro mediante el engaño, la explotación, o el avasallamiento de los derechos de las personas, es pan para hoy y hambre para mañana para una empresa.

La viabilidad económica de un proyecto empresarial se basa en la confianza y el buen hacer de sus directivos y trabajadores, y eso incluye también unas condiciones de trabajo favorables.

Otra vez, cito al Catecismo: “El apetito desordenado de dinero no deja de producir efectos perniciosos. Es una de las causas de los numerosos conflictos que perturban el orden social”.

Por lo tanto, siguiendo la doctrina de la Iglesia, que es la misma que sigue el Papa Francisco, tenemos que ser cuidadosos y trabajar todos unidos y en una misma dirección, para ir paulatinamente mejorando las condiciones salariales y laborales de los trabajadores y hacer más por la sociedad a la que servimos, siempre salvaguardando la viabilidad de la empresa.

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Publicado elÉtica y EmpresaPersonasSociedad