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El éxito nunca es individual: es una labor colectiva

Considero que el éxito nunca es individual. Siempre depende de que haya más personas aportando para que  se consiga.

Los triunfos de las personas individuales son producto del esfuerzo y la aportación de más personas: familias, equipos, amigos, mentores, etc.

Por eso quiero publicar en mi blog un decálogo que he elaborado  para los estudiantes recién graduados que hace hincapié en esto: en el esfuerzo, en la humildad, en la necesidad de reconocer a los demás.

Y aunque está pensado originalmente para jóvenes muy jóvenes, creo que no está de más que todos nosotros le echemos un vistazo de vez en cuando.

Porque jamás tenemos que perder de vista ese ideal de persona que queríamos ser en ese momento. ¡Sigamos persiguiendo sueños hasta el último momento de nuestra vida!

Decálogo del recién graduado

  1. Vuestro éxito es fruto de una labor colectiva, donde vosotros tenéis un papel central. Pero sin duda os habéis visto apoyados por vuestros padres, familiares y amigos. Sin ellos no estaríais aquí. El éxito nunca es individual, es siempre una labor colectiva, a pesar de que la sociedad nos quiera hacer individualistas.
  2. El esfuerzo, la voluntad y la determinación pueden con todo. Sois vosotros quienes os ponéis límites. Si miráis a nuestro alrededor, seguro que descubrís que los mejores resultados los han conseguido quienes más se han esforzado.
  3. El éxito no consiste en tener más, ni en acumular. Consiste en ser más, en servir más, en querer más. Huid de las valoraciones en base a lo que se tiene o cuanto se gana. No persigáis el éxito como se muestra hoy, porque os daréis cuenta de que no es nada. El éxito verdadero exige pilares firmes: Dios, la familia y una voluntad de servicio inagotable.
  4. Haced aquello que amáis de verdad. Y hacedlo bien, con autoexigencia. Si sabéis lo que amáis, perseguidlo. Si hacéis lo que amáis, nadie os podrá parar. Y si sabéis el porqué, siempre encontraréis el cómo. “Cuando no sé qué hacer, pregunto al amor. ¡Es el mejor consejero!”, decía Sor Faustina. Pero, ¿y si yo no sé lo que amo? Por lo menos, tened claro lo que no queréis. Es un buen punto de partida. Dice Jacques Philippe que la libertad no es sólo elegir, sino aceptar lo que no has elegido.
  5. Defended siempre vuestra libertad: la verdadera libertad nos hace ser responsables de nuestros actos y utilizad vuestras capacidades. No os dejéis esclavizar por las tiranías de esta sociedad. “Todo excepto una cosa puede ser sustraída de una persona: elegir su actitud ante una determinada circunstancia”. Acordaos siempre de vuestra libertad de decisión, que nos configura como personas. Ya Sócrates decía que “uno se convierte en aquello que hace”.
  6. Reflexionad cada día y de manera sistemática sobre vuestros puntos fuertes y sobre aquellos más débiles, sobre los que debéis de trabajar.
  7. Daos cuenta de que todos y cada uno de vosotros tenéis algo especial. Sois seres dotados de unas capacidades únicas y tenéis un potencial ilimitado. No caigáis en la indiferencia. No dilapidéis vuestro talento por la pereza o la falta de sentido.
  8. Amad a los demás. Haced más y decid menos. Vuestras obras hablan más que los hechos.
  9. Vivid el momento presente. Si en cada momento dais lo máximo, lograréis grandes metas. A veces no vendrán momentos fáciles, pero esos también hay que vivirlos. Los momentos difíciles nos permiten aprender. Los errores son grandes escuelas de aprendizaje.
  10. Estáis preparados para influir en la sociedad del futuro, porque vosotros, aunque ahora no os lo creáis, seréis los protagonistas del futuro. Aprovechad siempre las oportunidades que la vida os ofrecerá, poned en práctica los valores recibidos, trabajad con dedicación, con esfuerzo, día a día.

Un último mensaje: ante todo, sed muy felices. Seguid creciendo, guiaros por el sentido común, tened iniciativa, sed valientes y disfrutad plenamente de la vida.

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Publicado elLiderazgo PositivoPersonasSociedad

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