DANDO VOZ A LOS VALORES

¿Cuántas veces nos hemos encontrado en el mundo de la empresa ante una situación que estaba en contra de nuestros valores?. Y ¿En cuántas ocasiones hemos sabido encontrar un camino adecuado para hacer escuchar y respetar esos valores? La mayor parte de nosotros contestaríamos “muchas veces” a la primera pregunta y “pocas” a la segunda.  O, cansados de esas respuestas, comenzaríamos a ni siquiera plantearnos las preguntas.

Un error extendido: La ética entendida como héroes contra villanos

Otra de las situaciones que se puede dar hoy en día tiene que ver con la visión subjetiva de que el mundo está dividido entre los buenos y los malos. En los cursos de Ética, los directivos suelen enfrentarse a los casos con esa visión en muchas ocasiones. Sí, hay situaciones en las que, objetivamente alguien está actuando bien o mal, pero cuando uno se enfrenta a dilemas éticos en la empresa, enfocar esa situación con una visión de que uno es un héroe y los demás unos villanos lleva a escenarios  difícilmente sostenibles. En primer lugar, con ese enfoque, el supuesto héroe acaba quemándose al situarse en posiciones extremas. Y, aunque esto es más discutible, tendemos a identificar a la persona con los actos, y acabamos juzgando a las personas en lugar de a los hechos. Todos hemos podido cometer errores, pero no por eso somos malos……y menos para siempre. En segundo lugar, la gente de alrededor, al final, suele ver a ese héroe como alguien conflictivo, puesto, que reclamaciones que pueden ser justas, sino no son manejadas adecuadamente, suelen acabar en enfrentamientos o malos entendidos.  Y la gente ya tiene bastante con lo suyo¡¡¡ El héroe se puede acabar convirtiendo en alguien pesado y problemático, aunque no nos guste reconocerlo. ¿Queremos decir entonces que hay que evitar actuar de acuerdo a los valores?  NO , en absoluto¡¡¡ Queremos decir que hay que buscar formas inteligentes de hacer que nuestros valores sean escuchados y respetados.

Un enfoque pragmático de la ética en la empresa

En su libro “Dar Voz a los Valores”, Mary C. Gentile, de Harvard Business School, da algunas ideas sobre cómo lograr nuestro objetivo dentro de las organizaciones: 1.- En primer lugar, es necesario entender que el enfoque a seguir ha de ser constructivo y no de enfrentamiento. Cuando saltan las emociones más primitivas, la razón no acude a nuestra ayuda. 2.- Escribir un guión de porqué es necesario actuar de una manera diferente a la que está ocurriendo, de manera detallada. 3.- Identificar posibles aliados dentro de la empresa, así como aquellas personas que pueden estar en contra. Y en ambos casos pensar en sus argumentos y motivaciones, y en los contra argumentos 4.- Trazar un plan de aproximación: Con quién hablamos, en qué orden, de qué manera – en público o en privado – 5.- Utilizar siempre un enfoque abierto – preguntas – mejor que afirmaciones taxativas y evitar el juicio hacia los demás. ¡¡¡Sí, hace falta inteligencia emocional¡¡¡. Y emplear un enfoque contextual, atendiendo a objetivos superiores en lugar de a pequeños detalles. 6.- Buscar la objetividad, y no la queja sino el cambio a mejor 7.- Estar preparado para enfrentarnos a falsos dilemas: Lealtad a la empresa si uno no hace lo que se dice que hay que hacer. 8.- Ser consciente y ecuánime: Evitar sesgos que pueden afectar nuestra visión de la situación o condicionar nuestras reacciones: Miedo, cansancio, autoridad vs razón, etc..

¿ Y si no lo logro?

Si a pesar de todo lo anterior uno no logra que sus valores se apliquen, este enfoque tiene muchas ventajas y algunos inconvenientes. Estos últimos se refieren básicamente a la necesidad de tener tranquilidad de ánimo y mucha inteligencia emocional, además de ser más laborioso. Pero por otro lado, como ventajas, evita desgastarse innecesariamente en el proceso de luchar por lo que uno cree y nos permite dormir de manera tranquila, puesto que nuestra conciencia es muy probable que esté en paz. Sin embargo, si uno considera, que los valores que no han sido escuchados suponen una línea roja que no se debe franquear, siempre quedará planificar una salida no precipitada de la empresa. Sin enemigos¡¡¡

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Una respuesta a DANDO VOZ A LOS VALORES

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