COMPETITIVIDAD, INNOVACIÓN Y SEGURIDAD PSICOLÓGICA

¿Se imagina en su empresa una pared donde todo el mundo ponga algún fallo cometido? En nuestro país parece difícil, la verdad. Pero en algunas empresas punteras a nivel internacional se puede ver lo que se llama un Muro de los Errores. SÍ, una pared donde la gente expone de manera abierta los errores cometidos y que le han ayudado a mejorar y a aprender.

Muro de los erroresLo primero que uno puede pensar es que las empresas se han vuelto locas. ¿Cómo es posible dejar ver a los demás aquellas cosas en las que uno se ha equivocado?. ¿No fomentará esto una disminución del nivel de exigencia tan necesario para competir hoy en día?

Bueno, pues la gente parece que no se ha vuelto loca. Más bien al contrario¡¡

 La búsqueda de la competitividad en las empresas

Hoy en día, uno de los principales mantras empresariales tiene que ver con la necesidad de mejorar la competitividad de las empresas. En estrategia siempre se habla de dos vías para lograr una ventaja competitiva : a través de los costes o a través de la diferenciación.

La vía de los costes es básicamente la razón de las políticas de reducción de salarios que se han venido aplicando en España en los últimos tiempos. Si somos más baratos que nuestros competidores se supone que podremos vender más. Estas políticas tienen a mi juicio un límite en un país como España, que se supone que tiene un nivel de vida y unas políticas sociales mínimas. Y debería tener un límite también en la empresa. Los resultados son críticos para lograr la continuidad de las empresas pero la gente tiene que poder vivir dignamente¡¡

La otra vía – la diferenciación – , tiene que ver entre otras cosas con la Innovación. Cuando hablamos de innovación solemos pensar en grandes ideas y en Silicon Valley. Pero también se puede innovar de una manera más modesta pero igualmente necesaria, sobre todo en las empresas ya establecidas: desarrollando la capacidad de aprender de manera continua para lograr entre otros objetivos, mejorar cosas que podrían cambiarse o responder de manera flexible a los cambios continuos que ocurren en muchos mercados y así lograr unos clientes más satisfechos.  Es decir atreverse a hacer las cosas de una manera diferente y mejor.

A mi juicio, hoy en día, no se fomenta esta capacidad básica para competir. Se prefiere la crítica destructiva o la bronca- ambas generan miedo y que los empleados y directivos oculten los errores – , o el ordeno y mando, que se da en culturas empresariales tan jerarquizadas como la española.

¿Cómo podemos fomentar el aprendizaje continuo?

Pues aunque en este país nos cueste creerlo, no todo es cuestión de inversión en formación.

Podemos lograr mucho cambiando la forma de trabajar y en concreto fomentar lo que se llama seguridad psicológica.  Este término se define como “un sentido de confianza de que el equipo – y el líder – no avergonzará, rechazará o castigará a alguien por expresar su opinión”.   Es decir, cuando se crea el entorno constructivo en el que se permite a la gente que opine, y no se les castiga por ello, se fomenta la confianza, y ésta a su vez, facilita el aprendizaje y la mejora continua.  No olvidemos que una de las cosas que genera mayor desánimo y cerrazón tiene que ver con el hecho se sentirnos juzgados.

Si además, en ese entorno de seguridad psicológica, se enfocan los errores de una manera positiva – oportunidades únicas para aprender de manera colectiva en lugar de ser un detonante para juzgar a nuestros compañeros – , la mejora continua se puede convertir en parte del ADN de la empresa.

Y cuando la gente ve que se la escucha y respeta, y que además puede aprender, y mejorar sin miedo, se crean círculos virtuosos que acaban redundado en mejores resultados: la empresa aprende, se mejora de manera continua y se pueden lograr clientes más satisfechos, puesto que tendremos más capacidad de adaptarnos a sus necesidades.

¿Qué podemos hacer?

Para lograr esto, el papel del líder es fundamental, puesto que en buena medida crea el entorno. Todos los miembros de un equipo tomarán nota de la forma de actuar del líder, y si éste no crea el ambiente de seguridad necesario, el equipo y cada uno de sus miembros no dará lo mejor de sí. Si somos los líderes de un equipo debemos considerar algunos aspectos importantes:

1.- La selección de los miembros del equipo: Deben generar la confianza profesional – parte técnica – al mismo tiempo que ser capaces de formar y construir un entorno positivo/ no agresivo – perfil personal / valores / actitudes / capacidades emocionales-

2.- Enfocar la discusión de los problemas y errores de una manera abierta y franca, pero con el objetivo de ser todos mejores y no con la idea de culpar a alguien. El error es una oportunidad de mejorar¡¡¡ (si no se repite demasiado a menudo claro)

3.- Mostrar preocupación real por la gente

4.- Tener capacidad de hacer coaching a los miembros del equipo, de manera que sean capaces de encontrar las soluciones. Las personas, cuando están en entornos de confianza y donde no tienen miedo de qué dirán, pueden encontrar soluciones a casi todos los problemas.

Y el líder es el primero que debe marcar el camino, indicando que él también se equivoca, y dejándoselo ver a los demás. ¡¡¡ Sí, los jefes también son imperfectos y vulnerables¡¡¡

Si formamos parte del equipo nuestro papel también es muy relevante y debemos considerar algunos elementos:

1.- Tener una actitud libre de prejuicios – y de juicios – y positiva y abierta hacia los demás.

2.- Expresar de manera respetuosa nuestras opiniones y siempre centrándolas en temas concretos

3.- Tener una visión de equipo y de colectivo, por encima del individuo.

Una visión más humana: Los errores y la falsa exigencia

Todo lo anterior, para que nadie se confunda, no es tener menor nivel de exigencia. Al contrario¡¡¡. El error es algo humano, aunque parezca que a muchos se nos olvida en el trabajo, tan preocupados por lo que opinen los demás. Y como es algo humano, ocurre.

Hace poco en una empresa puntera de éste país, uno de los altos directivos me decía que aunque se habían equivocado en unas inversiones realizadas en los últimos años en un determinado proveedor, poner en marcha ahora una solución mucho más barata y flexible, se iba a entender como un fallo suyo, y que tenía miedo de las consecuencias. ¡¡Ese error oculto le estaba costando millones de euros a le empresa¡¡

Por tanto hemos de cambiar nuestra forma de trabajar, generando ambientes de confianza donde la gente pueda aportar todo lo que lleva, aprendiendo de los errores, y siempre teniendo un nivel de exigencia alto. Se trata al final de lograr mayor competitividad de una manera más inteligente y humana.

¡¡¡ Recuerde, pegando gritos o generando miedo su empresa no llegará ni a la mitad de que podría¡¡

 

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