COACHING CON COMPASIÓN: EL BENEFACTOR BENEFICIADO

¿Nos produce estrés ejercer el poder? Es posible que lo percibamos como algo ajeno al trabajo, una carga adicional. ¿Tenemos que asumir que ser líder produce estrés? A veces podemos llegar a cansarnos de ser líderes, incluso pensamos: Así no puedo aguantar mucho tiempo, me va a dar algo¡¡¡

El estrés crónico que asociamos al papel de líder, tiene efectos psicológicos y fisiológicos que impiden mantener la eficacia del liderazgo de forma sostenible. Sin embargo, quizá ese estrés se pueda amortiguar y no es algo a lo que tengamos que resignarnos sin más. Nuevas corrientes de pensamiento sobre el desarrollo de los líderes han descubierto que el ejercicio del coaching por parte del líder, además de beneficiar al receptor, puede mejorar el bienestar del propio líder. Sólo hay una condición: ¡¡¡querer sinceramente desarrollar al colaborador¡¡¡

¿Está el líder condenado al estrés?

El liderazgo implica influir en otros para que hagan su trabajo y ejercer el poder para forzar o inspirar a la acción. Esta faceta inexcusable del líder tiene dos componentes generadores de estrés:

  1. Situaciones que percibe como inciertas e incontrolables.
  2. La evaluación social, es decir, el juicio y la crítica por parte de los demás.

A este “estrés del poder” se añade el “estrés por ejercicio del auto-control” necesario para colocar el bien de la organización por encima de impulsos y necesidades personales.

Están de sobra documentados los efectos fisiológicos del estrés –sobre la presión sanguínea, sistema inmunitario, ansiedad, depresión, y múltiples enfermedades-. Una prolongada exposición al estrés –o estrés crónicoagota la energía y la capacidad para liderar de forma eficaz.

Hacer coaching beneficia al líder

Los programas de coaching suelen enfocarse a los beneficios sobre la persona que es tutorizada. Sin embargo, existen beneficios sobre la propia persona que ejerce de coach. Cuando los líderes experimentan la compasión al ejercer de coaches del desarrollo de otros, obtienen efectos psico-fisiológicos que restablecen el bienestar corporal –frente al estrés- y el proceso de crecimiento.

Según lo definen autores como Richard Boyatzis, hacer “Coaching con compasión es ayudar a otros en su proceso de cambio, ayudarles a conseguir sus aspiraciones o cambiar la forma en la que piensan, sienten y actúan”. Entrenar a otros para su desarrollo es distinto que hacerlo estrictamente por el beneficio de la organización, que sería un acercamiento instrumental a los demás. Del coaching con compasión se obtienen procesos neuronales y hormonales diferenciados.

Cómo hacer coaching con compasión

La compasión se define por tres componentes:

  1. entender los sentimientos del otro;
  2. preocuparse por él;
  3. desear actuar en respuesta a sus sentimientos.

El coaching enfocado a conseguir algo de la persona –como cubrir las necesidades de la empresa o un mejor cumplimiento de sus normas- no conlleva los efectos positivos para mantener un liderazgo eficaz a largo plazo. Al contrario, al requerir el ejercicio de poder, alimentará aún más el “estrés de poder”. Esto no significa renunciar a los objetivos de la empresa. El coaching puede estar a la vez enfocado al desarrollo de la persona y a las necesidades organizacionales sin restar efectos a la experiencia de la compasión.

El coaching con compasión requiere una relación comprensiva y empática con el receptor, estar sintonizado con sus sentimientos y comprometido con su persona. Para ello, el líder necesitará recurrir a su inteligencia emocional. Una relación de calidad se caracteriza por un mayor grado de confianza, respeto, lealtad, simpatía, intimidad, apoyo, apertura y honestidad, mientras que una relación de baja calidad es más instrumental y basada en obligaciones específicas. Cualquier interacción es una oportunidad para construir vínculos de alta calidad.

Entonces, si somos buenos líderes, ¿no tendremos estrés?

Es de esperar que hacer coaching centrándose en el desarrollo del coachee, despertará la compasión en el líder y le traerá efectos positivos a nivel psicológico y fisiológico. Pero no podemos esperar que el estrés desaparezca por completo (esta expectativa nos llevaría a una nueva frustración). Lo que sí puede uno perseguir es moverse en alguna zona entre el estrés y la compasión. Aunque haya altibajos, se puede conseguir mantener en el tiempo la eficacia como líderes. Esto también supondrá un mejor estado de salud y aprovechar mejor las capacidades del cerebro. Hacer coaching no es algo adicional. Es algo que el líder debe integrar de forma natural entre sus hábitos.

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