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A PROPÓSITO DE LAS TARJETAS BLACK: REFLEXIONES SOBRE ÉTICA Y EMPRESA

Entre 2003 y 2012, 82 Altos Directivos y Consejeros de Caja Madrid y Bankia hicieron uso de las llamadas “tarjetas Black” por un importe de más de 15 millones de euros, empleados en su mayoría en cuestiones personales. Y todo ello sin tributar a Hacienda.

No añado nada nuevo si señalo que la creación y el uso de esas tarjetas opacas al fisco, empleadas para el disfrute personal de los acusados y con límites inalcanzables para la mayoría de los españoles, es un comportamiento falto de ética.

Pero desde mi perspectiva hay algunos elementos que no hacen sino agravar aún más estos hechos:

1.- Se cometieron no sólo en la época del boom económico, sino que continuó bien entrada la crisis, cuando mucha gente se enfrentaba a situaciones extremas. Parece como si los acusados no se hubieran visto conmovidos en ningún momento por ese entorno social. De alguna forma, es como si se hubiesen habituado a actuar mal. Dedicar tiempo a reflexionar de manera recurrente sobre nuestra forma de proceder y recabar otros puntos de vista independientes nos puede ayudar a evitar ese efecto.

2.- Los acusados no sólo actuaron mal, sino que llevaron a la entidad a la ruina, y aún así siguieron con el sistema de tarjetas. Como en tantas ocasiones, la falta de criterios éticos parece haber tenido un efecto económico claro. Y ello se debe a que en entornos viciados, los criterios éticos y técnicos se difuminan y la gestión se rige por otras normas.

3.- Al mismo tiempo que todo esto ocurría, muchos clientes perdían sus ahorros por prácticas comerciales más que cuestionables. Así la forma de actuar parece haberse extendido a muchas de las actividades de la empresa.

4.- La mayoría de los responsables, contaban con formación y experiencia más que suficiente para poder vislumbrar las implicaciones fiscales de este asunto. Recordemos que hay ex altos cargos de Hacienda y de Economía, así como Inspectores de Tributos entre los acusados. Olvidaron algo fundamental. Un alto cargo es quién tiene más que dar a la Sociedad en la que vive y no al revés. El Servicio debe guiar la actuación de quienes tienen más responsabilidades.

Pero todavía hay dos elementos que a mi juicio no han sido suficientemente señalados y que van en algún caso, más allá de las responsabilidades penales:

1.- Se trató de una práctica que afectó a personas designadas por partidos políticos de todos los colores y por los principales agentes sociales – sindicatos y empresarios –

2.- A pesar de la “alegría” con la que los acusados emplearon las tarjetas y de que hablamos de cerca de una centena de implicados, nadie pareció enterarse de nada.

¿Era algo sistémico o puntual?. ¿cuántos de los actores que “obraron” por omisión están sentados hoy bajo el escrutinio público?

Otra reflexión – más general ésta-  debe  hacerse sobre el papel de los Consejeros y Directivos en las Sociedades y Entidades públicas y privadas. Los Consejeros deben ser gente con capacidad técnica, conocimiento, independencia de criterio y visión. Si aplicamos estos criterios a muchos de los Consejos existentes hoy, veremos que siguen existiendo fuertes lazos políticos, que siguen primando por encima de muchas otras consideraciones. En España seguimos sin valorar a aquel que piensa diferente. Preferimos los grupos, que tan buenos se han demostrado para acallar conciencias – peer preassure- . Este forma de proceder impide que nuestro querido país avance en muchos terrenos. Se hace necesario meter aire fresco en los espacios cerrados.

La Ética no tiene que ver sólo con lo que está bien o mal.   En el mundo de las Organizaciones – sean del tipo que sean- , la Ética debe ayudar a configurar todas y cada una de las actividades que se llevan a cabo. Los principios debe tenerse en cuenta a la hora redefinir políticas, objetivos y procesos de toda índole: desde la selección – que debe garantizar la transparencia y la justicia- hasta las relaciones con los proveedores, la promoción y el desarrollo de los empleados o cómo tratamos a nuestros clientes.  

La Ética tiene que ver con lo que hacemos y sobre todo con cómo lo hacemos.  

Y por último, no olvidemos que todos tenemos la libertad de elegir: actuar de manera virtuosa – con fortaleza- en situaciones como ésta, o bien dejarnos llevar. Pero la elección es nuestra. Y nos configuramos en buena medida en base a nuestra elecciones.

Los Directivos no deberíamos perder la oportunidad que nos brinda este proceso para ir más allá de los titulares escandalosos y reflexionar sobre todo aquello que todavía tenemos que mejorar en nuestro comportamiento y en nuestras Organizaciones para servir mejor a la Sociedad y cumplir su objetivo fundamental que es mejorar a las personas.

 

 

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Publicado elÉtica y Empresa