3 CLAVES DE LA RESILIENCIA: EL ÉXITO DE PERSONAS Y ORGANIZACIONES

Recuerde a alguien cercano que haya sufrido un drama personal o profesional. ¿Se ha derrumbado, deprimido o ha detenido su vida sin más? ¿O quizá parece haber sacado fuerzas de ello? Hay quien, en lugar de hundirse, persigue con determinación nuevas experiencias, nuevos caminos para su vida. Quien saca algo de la adversidad, cuanto menos, aprendizajes. ¿Son más listos, más valientes, tienen más estudios? NO, sólo son más resilientes¡¡¡

La resiliencia

Creo que todos necesitamos saber qué es eso y, sobre todo, ¡¡¡cómo se consigue¡¡¡ La reciente recesión ha hecho especialmente relevante entender la naturaleza de la resiliencia individual y también qué hace que algunas organizaciones sean más resilientes que otras. ¿¿¿Qué hace que unas resistan la presión y otras se venzan???

Las organizaciones buscan candidatos con competencias de liderazgo, habilidades de negociación, capacidades analíticas, valores como la integridad, etc. Muchos líderes, sin embargo, reconocen que la resiliencia probablemente importa más que cualquiera de las aptitudes y competencias habitualmente demandadas. El nivel de resiliencia de una persona es -en muchas situaciones- lo que determina el éxito o el fracaso.

Es posible que la resiliencia tenga algo de genético. Pero también se ha podido demostrar en numerosos estudios –en niños, supervivientes de campos de concentración o negocios que han estado al borde del abismo- que se puede aprender. Diane L. Coutu ha revisado muchos de estos estudios para concluir que es necesario que concurran tres cualidades para ser verdaderamente resiliente:

  1. Una aceptación incondicional de la realidad,
  2. Una creencia profunda –a menudo reforzada por valores fuertemente arraigados- en el sentido de la vida,
  3. Una inusitada habilidad para improvisar.

1. Afrontar la realidad

En las organizaciones, las personas resilientes tienen una visión muy pegada a la tierra sobre los aspectos de la realidad que importan para sobrevivir. Morgan Stanley ocupaba 22 plantas de una de las Torres Gemelas, donde trabajaban 2.700 de sus empleados. El 11 de Septiembre de 2001, un avión impactó en la otra torre. Dos minutos después, sus empleados empezaron a evacuar el edificio. Cuando, 15 minutos más tarde, impactó el segundo avión, sólo siete de sus empleados perdieron la vida.

El responsable de seguridad de Morgan Stanley, Rick Rescorla –un condecorado veterano de Vietnam-, introdujo con disciplina militar el entrenamiento a sus empleados para el caso de catástrofe. El 11S él mismo dirigía por megafonía la evacuación. Aunque desgraciadamente no pudo salvar la vida, su realismo ante la probabilidad de ser objeto de un ataque terrorista salvó la compañía. Siendo realistas –en cierto sentido, cercanos al pesimismo- nos preparamos para reaccionar y sobrevivir ante la adversidad.

2. La búsqueda de significado

Ante situaciones dramáticas o desesperanzadas de enfermedad o sufrimiento, se dan dos tipos de actitudes: Los que dicen “¿por qué a mí?” se sienten víctimas y no sacan lecciones de la adversidad. Aquéllos que, en cambio, piensan “¿por qué no a mí?” son personas resilientes que crean significado por encima del sufrimiento. De esta forma construyen puentes hacia un futuro con un sentido pleno, además de ayudarles a gestionar el presente sin que éste les sobrepase.

Las organizaciones más resilientes poseen un sólido sistema de valores. Los negocios que sobreviven poseen valores que les dan un propósito más allá de ganar dinero. Por ejemplo, la farmacéutica Johnson & Johnson habla de El Credo o la empresa paquetería UPS de El Noble Propósito.

3. Habilidad para improvisar

El tercer pilar de la resiliencia es la capacidad de arreglarse con lo que se tenga a mano. Una corriente de psicología utiliza el término bricolaje. Es la habilidad de improvisar una solución sin contar con herramientas apropiadas. Los internos resilientes en campos de concentración iban guardando alambres que algún día podrían servirles para arreglar unos zapatos que les protegían de un frío mortal.

Las organizaciones resilientes consideran la improvisación como habilidad principal. UPS faculta a sus conductores a tomar las medidas que consideren necesarias para entregar un paquete. Cuando se produce un imprevisto –en el tráfico, las condiciones meteorológicas, etc.- un grupo de empleados se reune, sin que nadie se lo diga, a ver qué pueden hacer. Un día después del huracán Andrew, en Florida, estaban entregando paquetes. Esta facultad de improvisación no implica la ausencia de reglas, que en el caso de UPS están establecidas con disciplina casi militar, desde cómo se visten a dónde dejan las llaves.

¿Sabemos qué es resiliencia pero nos derrumbamos a la primera dificultad?

La resiliencia es una forma de afrontar y entender el mundo que está profundamente grabada en la mente y el alma de una persona. La gente y las organizaciones resilientes afrontan la realidad con firmeza, sacan sentido de las adversidades en lugar de desesperar, improvisan soluciones de la nada.

La buena noticia es que ¡¡¡se puede aprender¡¡¡ Desarrollarla requiere un proceso que próximamente explicaremos.

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